Crónicas de conciertos

Crónica de recital de Rock´n´lobos, Banda de Turistas y Nairobi

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En la heladísima noche del  solsticio de invierno, el teatro San Martín le abría sus puertas al rock. Rock N Lobos, la banda local que festeja su  ska con dosis de rock y otros derivados del blues, sonó prolija presentando el disco que grabaron en 2011, “No se suspende por lluvia”. Ante su público que asistió a apoyarlos en gran número,  como era de esperar, arengaron ante la  cámara que revoloteaba por los aires filmando para canal  Encuentro cual  gigante Gran Hermano en una grúa.

Banda de Turistas sin dudas  sonó prolija y profesional. Con dosis de pop  retro y una buena puesta, propusieron  a la audiencia canciones de sus tres discos editados hasta el momento: “Mágico Corazón radiofónico”, “El retorno” y “Ya”. Así se sucedieron las canciones;  “Cada día”, “Todo día el otoño”,  “Días de prosperidad”, entre otras, demostraron que la banda está muy sólida y apunta alto, sobre todo a nivel internacional (fueron a México, EEUU  y otros países en numerosas oportunidades, tocando en festivales muy grandes). No podía faltar el “circo” estilo rollinga y tiradas en el piso de  Tomás Putruela, que junto al bajista Bruno Albano lideran el combo musical en un producto/proyecto  apuntado a las chicas y el mercado internacional.

Por último Nairobi cerró la noche, creando un ambiente en el cual reinaron los efectos en la percusión y en las voces. El dub que impregnó el teatro tenía algo de Lynton K . Johnson y Lee Perry. Con un sonido pulcro  y demoledor, presentaron su disco “Wu Wei” (que fue mezclado por Mad Proffessor) y demostraron porqué se los considera como los reyes en su estilo. Un dato (¿menor?): costó entenderle al cantante, lo que decía -y en qué idioma lo decía.

Buena iniciativa, por fin algo se está moviendo en Tucumán.

Que se repita.

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Crónica de recital de The Skatalites en Tucumán

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Foto: Ivana Salto                                                                              Fotografía gentileza de Rodrigo Luna Ladetto

Nice time , The Skatalites en Club Floresta – Por Homero A. Sanchez
Si pudiéramos hacer un paralelismo caprichoso, la noche del 19 de agosto quedará en el recuerdo como un viaje en el túnel del tiempo, la noche que íbamos a revivir la música caribeña de la década del sesenta, cuando en Estados Unidos emergían los primeros grupos de rock and roll. The Skatalites, de Jamaica, visita clave para entender la música y la historia de otras latitudes, la que algunos colocan aun en la incómoda categoría de “world music”. Sea como fuere, se venía un concierto imperdible y había que estar allí.


Tres bandas locales eran encargadas de abrir. Vampiro Indio (no tuve la oportunidad de escucharlos anoche), Los Tunches con su dub oscuro y contundente y Skaces con su entusiasmo juvenil pese a los horrores del sonido, le agregaron fiesta y onda a la previa.
Los visitantes aparecieron sobre las tablas muy tarde en la madrugada, alrededor de las tres menos veinte, lo cual fue decisivo para la relativa brevedad que tuvo el show.
Liderados por el longevo y carismático Lester Sterling (saxo alto) pasearon por sus casi cinco décadas a cuestas con impecable maestría. E hicieron lo que mejor saber hacer, el ska, ese estilo que inventaron como una mezcla de jazz, rythm n blues, calipso, mento y otros ritmos africanos de remotos orígenes. Kevin Batchelor, en trompeta, y Zem Audu en saxo tenor desplegaron sus solos de manera imaginativa, siempre potente. Qué decir del bajo y la elegancia de Val Douglas, con la perfecta batería de Trevor Thompson, y los dos blancos de la banda, Natty Frenchy y Cameron Greenlee en guitarra y teclados respectivamente, aportando musicalmente. De invitado,Hugo Lobo , de la porteña Dancing Mood, hizo un buen papel representando a nuestro país. La gran cantante que completa el combo, Doreen Shafer, subió al promediar  show para protagonizar el segmento reggae, generando un punto alto de la noche. Doreen es integrante desde los primeros años, allá por 1964/1965, y su voz, aunque denota su edad, llenó de melodías y aura el aire de Floresta. Así se sucedieron gemas de Bob Marley como “Nice time”o “Simmer down”, grabadas en el legendario Estudio One, o la bella balada“When I fall in love” , seguida de “Lollipop, sugar sugar” que pusieron la piel de gallina a más de uno. Otros clásicos que interpretaron fueron “Latin goes ska”, “Garden of love”, “James Bond”, “Guns of Navarone”, “Doctor Dekker”, “Music is my occupation”, entre otros.

Sterling se mostró afectuoso y agradecido con el público en todo momento, aunque la pasó mal con los acoples y zumbidos que debió soportar debido a las imperfecciones del sonido. El tinglado de Floresta pone de manifiesto una vez más el tema de la carencia de auditorios “decentes” en nuestra provincia.
El tope horario de las cuatro de la mañana -que rige de manera insólita en nuestra provincia- cortó de seco con un concierto único, entrañable y emotivo que nos llevó a las lejanas playas caribeñas, a una época de ensueño y buena música.

Crónica de recital de Gondwana, Luzbel, Valores (marzo de 2012)

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CRONICA RECITAL LA LUZBEL, VALORES Y GONDWANA (2 DE MARZO DE 2012)
ESTADIO MONUMENTAL, SAN MIGUEL DE TUCUMAN
La noche estaba “especial” con el cielo despejado y la luna brindando el marco perfecto. En la puerta no hubo el abuso policial de otras (cercanas) épocas,  y fue muy acertado de parte de la producción el hecho de optar  por un precio accesible al bolsillo tucumano.
Dentro del Monumental el ambiente era el mejor. La gente acudió temprano y todo dio comienzo con el ska y punk al palo de Skaraway  presentando su disco “Fiesta en la calle” para luego dar lugar a La Luzbel en su nueva encarnación de banda .Y estuvo a la altura de las circunstancias: un sonido potente, el enorme talento del bajista Teddy Larreina  más la base rítmica del Negro Walter Soria desplegaron las canciones de Vladimiro Diéguez, consolidando un mini set donde no faltaron los temas de su primer disco “Nueve veces nueve”, como “Welcome”o “S.C.”, agregando canciones nuevas como “El boomerang” y “Chau miau”y “Muerto a la mañana” que pusieron a bailar a muchos presentes.
Luego llegó el turno de Valores con su set de temas propios de su reciente trabajo discográfico “Ya es tiempo”. El grupo liderado por Joao Thouvier (en voz y bajo) izó la bandera reggae local con sus influencias tanto del roots como del dub. La incorporación de las teclas y coros de José Pérez fue un gran aporte. El sonido ésta vez conspiró contra la banda aunque no le impidió desplegar todo su oficio, especialmente en sus temas más melodiosos como “La buena semilla” o “Sigue el sol”; para cerrar eligieron dos covers de Marley, entre ellos “Iron Lion zion”, que no aportaron demasiado al espectáculo.
Y por fin llegaron los chilenos de Gondwana. Con casi 25 años de carrera internacional, paradójicamente estrenando vocalista (MC Jona), sonaron muy prolijos y tocaron todo sus hits que fueron cantados al unísono por sus fans. Su sexto disco, “Revolución”, fue tocado casi en totalidad además de sus consabidos éxitos anteriores como “Felicidad”, “Nadie como tu”, “Aire de Jah”, entre otros. El excelente combo, liderado por el bajista I Locks Labbe, y el tecladista Kano Valenzuela, sonó por momentos algo monótono pero supo regalar un par de horas de canciones plenas de buen gusto y arreglos sencillos aunque efectivos.
En resumen, diríamos que fue una linda noche en un lugar que tantos recuerdos nos trae a los tucumanos como el inolvidable recital de Duran Durán allá por los noventa. Y otra cosa para mencionar:  la gente acudió -en su mayoría – al predio tempranamente para escuchar con respeto a los grupos locales.

Crónica del recital de Tony Levin (Stickmen) en Tucumán , octubre de 2011

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TONY LEVIN  TOCÓ EN TUCUMAN Y DIO CÁTEDRA DE  BUEN ROCK PROGRESIVO
                                              El bajista oriundo de Boston  actuó en Tucumán en octubre de 2011 y se llevó una ovación de los fanáticos de todas las edades que colmaron el teatro San Martín.
                                              Sin dudas la figura de Tony Levin roza la leyenda. Con 65 años y una vasta trayectoria en la escena rockera mundial, éste músico tocó con grandes como Paul Simon, John Lennon (grabó en su último disco),  Dire Straits, Pink Floyd, Carly Simon,  King Crimson, y Peter Gabriel, entre muchos otros.
                                              El proyecto que lo trajo a Tucumán fue  en formato de trío, junto a Pat Mastelloto y Markus Reuter, llamado Stickmen y con el cual recorrió ya medio mundo.
                                              El recital comenzó de manera demoledora: durante ocho minutos en los cuales hicieron su presentación los distintos instrumentos, para dar lugar luego a una versión (en castellano!) de un clásico de King Crimson como “Indiscipline”, hicieron las delicias del público asistente, entendedor de una música tan poco comercial como de culto para las legiones de seguidores del rock progresivo.
                                              Así, pudo apreciarse tema tras tema la contundencia sonora de este trío, con arreglos impecables, y un género dificilísimo de clasificar: ¿cómo encajar a ese universo sonoro en algún estilo musical? Incluso conceptualmente, sus incursiones sonoras más livianas (ambientes climáticos) dieron lugar al frenesí de locura con temas como “Thrak” o “Elephant talk” en el cual Levin deleitó con su Chapman Stick, el instrumento que combina bajo eléctrico y guitarra con efectos.
                                              En poco más de dos horas de show presentó su último proyecto, Stickmen  con el cual grabaron dos discos . Su música  es inclasificable y por momentos parece de otro planeta; no utiliza escalas musicales reconocibles, y las estructuras rítmicas son muy complejas, entrecruzando patrones sincopados y atonales que hicieron las delicias del entendido público.
                                              Para el cierre, dos temas más de la época de colaboración con Robert Fripp, que mostraron una prolijidad y un profesionalismo de primera línea.
                                              Cuando concluyó todo, gentilmente los tres músicos estadounidenses se acercaron a firmar autógrafos y a sacarse fotos con el público local, en un gesto para rescatar y que seguramente lo hacen en cada una de sus presentaciones.
                                              En resumen, fue un lujo poder haber asistido a un concierto de una figura tan notable en la escena musical mundial,y  en nuestra ciudad; un pedazo de la historia contemporánea de la escena rockera  a nivel mundial que esperemos se repita.

Crónica del recital de The Wailers en Tucumán (2011)

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LA VISITA DEL AÑO 2011 : THE WAILERS
                                              La mítica banda fundada por Bob Marley en la década del ’60 actuó en el estadio Floresta el 9 de setiembre para deleite de más de 2000 personas.
Fue una noche para el recuerdo; la gente colmó la cancha de basket desde temprano, cuando actuaron los teloneros Guru y Los Tunches, que presentaron su propia versión del ritmo caribeño.
Cuando le tocó el turno a los jamaiquinos liderados por el mítico Aston Barrett, desplegaron lo que mejor saben hacer desde hace cuatro décadas: bellas canciones, con profundos arreglos corales y melódicos, inspirados en la religión rastafari y su filosofía de paz y amor universal.
El show estuvo dividido en dos partes: en la primera hicieron todo el disco de 1980 “Uprising” como homenaje (se cumplían 20 años), en un descollante ir y venir de clásicos que fueron cantados como una misa por todos los presentes. Así sonaron clásicos como “Coming in from the cold”, “Pimper’s Paradise” o el gran himno universal que es “Redemption song”.
La segunda parte fue más ecléctica: se dieron el gusto de hacer “Johnny B Good “ (versión de Peter Tosh) y todos los grandes temas que formaron parte del catálogo imprescindible del gran Bob Marley : “One Love”, “Get up , stand up”, “Exodus”, “Buffalo Soldier”, “I shot the sheriff”, entre otros.
El único miembro original que queda en la banda es  en realidad Barrett, siendo los otros músicos más jóvenes con los cuales giran alrededor del mundo esparciendo el mensaje universal de sus canciones. Dos voluminosas coristas, con vestidos coloridos, llenaron el aire de talentosas voces negras, dignas del mejor góspel que se haya escuchado por estas tierras. Dos cantantes hicieron falta para suplir la voz principal, y lo cumplieron medianamente, aunque sea tarea imposible suplir a tamaño registro vocal como tenía Bob.
Los jamaiquinos, que se mostraron todo el tiempo como gente muy sencilla, se acercaron al público antes y después del show, en una muestra inédita de humildad.
Una vez más, el tinglado de Floresta conspiró contra el sonido, y tuvieron que hacer realmente malabares los técnicos para contrarrestar el inconveniente. A pesar de eso, el público se retiró conforme luego de más de dos horas de show, con la satisfacción de haber presenciado el concierto del año en estos lares.