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Aquel otro cine: los cineclubs en Tucumán

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Aquel otro cine

Los cineclubs en Tucumán

 Público en sala caviglia

Pensar en cine alternativo en nuestra ciudad implica recordar automáticamente aquellas noches en los años ’80 en las cuales acudíamos al céntrico “Videobar”  para deleitarnos con las películas de Los Beatles,  Pink Floyd, o de retrospectivas de  directores de culto como Fellini o Kubrick,  figuritas difíciles para aquella época y  nunca  exhibidas en el circuito de cines comerciales (siempre más interesado en las novedades y éxitos de taquilla del momento). 2001_una_odisea_del_espacio1

El concepto de cine como espectáculo y entretenimiento se trastoca a fines de la década del ’50, cuando diversos movimientos estéticos (la “nouvelle vague” francesa, el neorrealismo italiano, el  sueco Ingmar Bergman, entre otros) dan un giro copernicano al séptimo arte al incorporar temas nuevos como los movimientos revolucionarios, el feminismo, la cultura underground y hippie, la segregación a partir del racismo y otros tópicos sociales y filosóficos. El bajo presupuesto y la libertad creativa caracterizan a esta corriente de vanguardia  que revolucionó el modo de hacer y pensar el cine a nivel mundial y dio nacimiento a lo que se denomina “cine de autor” o “independiente”.

LADRI_DI_BICICLETTE__1_948_o EL LADRON DE BICICLETAS

En nuestra ciudad, los ciclos especiales de cine tienen registro a partir de fines de la década del ’40: en el desaparecido cine Metro se exhibía cine infantil; también las bibliotecas Alberdi y Sarmiento , La Sociedad Cooperativa de crédito, el colegio universitario Gymnasium y el Banco Noar fueron testigos de citas con los films. También en las distintas facultades hubo siempre ciclos especiales, que juntaban a una nutrida legión de fieles. El expresionismo ruso, el mencionado neorrealismo italiano, la nueva ola francesa, el realismo alemán entre otras corrientes, eran la atracción principal de estos ciclos.  A partir de 1974 comenzó a funcionar en calle Mendoza “La Cineteca”, en donde la concurrencia se regodeaba con films de directores como Luis Buñuel, Jean Luc-Godard, Passolini, Michelangelo Antonioni o Luchino Visconti,  por un lado, y  por otro lado Tarantino, los hermanos Cohen, Almodóvar, Jim Jarmusch , David Lynch del cine contemporáneo. Así pasaron generaciones de cinéfilos que buscaban aquel otro cine, ese que proponía no solo entretener sino que tocaba temas sensibles o tenía una intención artística evidente.

“Persona” de Ingmar Bergman

En la actualidad esta modalidad cinéfila está expandida a espacios no convencionales como terrazas (Cineclub La Terraza), bares temáticos (Sonora, El árbol de Galeano, Patio Lorca), teatros (Círculo de la Prensa, en el mismo lugar donde funcionaba “La cineteca”), festivales anuales (Festival de Cine Argentino de Tucumán, Ciclo de cortos “Cortala”, etc.), espacios de arte (Espacio Cripta con ciclos de terror y ciencia ficción retro), o sedes de Colegios Profesionales (Colegio de graduados en Cs. Económicas, por ejemplo) y por supuesto en salas del Estado como el Teatro Caviglia o Caja Popular, el MUNT y otras.

 

 

 

A contrapelo de la extinción masiva de salas en San Miguel de Tucumán (en décadas pasadas llegó a haber más de 30), los cineclubs pugnan por permanecer en pie a pesar de todos los cambios en las modalidades de consumo (piénsese en internet, en los dvd clubs y las propuestas de tv digital y por cable, entre tantas otras). Es que siempre habrá un espectador dispuesto a entregarse al extraño disfrute de dejarse absorber por un par de horas en la magia que el cine genera cuando se apaga la luz y se enciende el proyector.

* Fuentes consultadas: notas de archivo del diario La Gaceta, Wikipedia, y diversos blogs de cine.

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